Julen San Miguel se ha convertido, por méritos propios, en el remontista de referencia de la empresa Oriamendi en los últimos meses. El zaguero de Doneztebe es en la actualidad el número uno del cuadro, por delante incluso de ilustres campeones como Koteto Ezkurra, Iñaki Lizaso o Patxi Zeberio. Atraviesa un momento dulce de juego -lleva ocho victorias consecutivas- y quiere que dure mucho tiempo. Ha alcanzado un grado de madurez que le permite analizar los partidos de una forma diferente y su juego lo agradece. A sus 25 años es un pelotari llamado a marcar una época. Sólo le hace falta suerte con las lesiones y continuidad.
- ¿Cómo lleva ser el remontista de moda?
- Trato de tomármelo con tranquilidad. Llevo dos o tres meses a un nivel muy bueno y espero seguir así. Estoy contento con el juego que estoy haciendo y con las ventajas que estoy dando en la cancha.
- ¿En qué ha mejorado de un tiempo a esta parte?
- Desde hace un año estoy jugando más tranquilo, me dosifico mejor en los partidos y hago más buena. Hace un par de años, quería hacerlo todo rápido, como Martínez de Irujo, romper el partido desde el primer tanto. A remonte eso no funciona. Me di cuenta de que los partidos no se ganan así, sino que hay que jugar con más cabeza. Ahora ya lo pienso más y si para ganar hay que estar dos horas en la cancha, pues se está.
- ¿A qué ha sido debido ese cambio tan sustancial?
- No lo sé. Creo que he madurado en todos los sentidos. Vivo con mi novia en Errezil y estoy más tranquilo. Antes, cuando estaba en el pueblo, salía más de fiesta con los amigos. Ahora veo el futuro de otra manera.
- Vamos, que su novia ha sido la culpable, siempre en el buen sentido...
- No sé si tiene la culpa o no, pero ya tengo una edad -ayer cumplió 25 años- en la que hay que mirar las cosas desde otra perspectiva.
- Es innegable que la marcha de Miguel Mari Urrutia a México le ha allanado el camino hacia la cumbre.
- Hombre, con Miguel Mari había una competencia sana y dura en la zaga. Me ganaba la mayoría de partidos porque estaba un punto más por encima que yo. Pero en la empresa sigue habiendo remontistas de gran nivel como Urriza o Zeberio II.
- Nombra a dos delanteros. ¿Y zagueros?
- Quizás en la zaga puede que tenga un poquito menos competencia, pero hay gente joven que viene pegando fuerte desde abajo como Ion, que ha mejorado mucho en el último año, o Aizpurua II, aunque es más veterano. También han crecido mucho Etxeberria IV, Oñatz o Endika.
- ¿Echa de menos a Urrutia?
- Sería bueno para todo el mundo que volviera a jugar a remonte. Le echamos en falta. No sólo nosotros, sus compañeros, también los aficionados. Era el número uno. Algo he oído de que en agosto podría volver a jugar en Galarreta el mano a mano.
- ¿Mantienen contacto?
- Hablo con él prácticamente casi todos los días. Nos mandamos mensajes a través del whatsapp. Me dice que tiene mucha morriña de jugar a remonte. Se despidió en su día como lo hizo y la empresa siempre le dijo que tenía las puertas abiertas para volver.
- ¿Qué objetivos se ha marcado antes de que llegue el verano?
- Acabo de ganar con Oñatz el Sagardoaren Txapelketa y el fin de semana jugamos también juntos la final del torneo de frontón corto de La Rioja. Y la semana que viene disputamos la final del Torneo Babolat. Me haría mucha ilusión ganar los tres torneos, sobre todo por Oñatz. Las cosas me están saliendo bien, no puedo quejarme.
- El Manomanista está ahí. ¿Ha comenzado a prepararlo?
- Sí, ya he hecho dos o tres entrenamientos específicos en el polideportivo Usabal de Tolosa. Allí nos juntamos remontistas, manistas, de todo. El Manomanista está casi a la vuelta de la esquina. Creo que este año empieza antes que en anteriores ediciones y me gustaría prepararlo a tope para tener opciones de conquistar la txapela con la que sueñas desde que comienzas a dar los primeros pelotazos.